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Restauración realizada en 2003

La historia del actual órgano de Santo Tomás de Haro tiene su origen entre los años 1642 y 1653, precisamente cuando se construyó la tribuna situada frente a la puerta principal sobre la cual se colocó un órgano construido por Lorenzo López de Galarreta y Baquedano. Sin embargo, el instrumento que hoy conocemos es el resultado de las sucesivas intervenciones realizadas a lo largo del siglo XVIII. De entre todas ellas, habría que destacar tres: una primera efectuada por Francisco de Olite entre 1706 y 1707, en la que el órgano de Baquedano fue transformado con objeto de incluir, entre otras cosas, el sistema de Ecos y dos registros de lengüetería de fachada; una segunda efectuada por José Antonio de Balzategui entre 1739 y 1742, en la que el órgano fue ampliado nuevamente hasta adquirir el aspecto visual y ornamental que presenta en la actualidad; y una tercera realizada entre 1798 y 1800 por Domingo de Garagalza, en la que el instrumento terminaría por configurarse en cuanto a material sonoro y a maquinaria se refiere.

 

Si bien el órgano fue restaurado primeramente entre 1993 y 1994 por Klaus Fischer y Antón Llauradó tratando de recuperar al máximo los elementos del órgano en sus partes sonora y mecánica, rápidamente fue necesario abordar una segunda intervención con objeto de solucionar varios problemas que surgieron en el instrumento: traspasos de aire entre notas; languidez del sonido a causa de las fuertes caídas de presión del aire; imposibilidad de hacer funcionar el Flautado de 26 palmos; y desafinación permanente de los registros de lengüetería. El resultado final fue un sonido majestuoso, principalmente cuando se añadía el Flautado de 26 palmos —inutilizable hasta entonces—, engrandecido todavía más por el espectacular sonido de la lengüetería que, al igual que el Flautado de 26, tampoco se podía utilizar regularmente.

Órgano de Santo Tomás de Haro