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Restauración realizada en 2008

 

El órgano de Abadiño fue instalado en 1913 por Lope Alberdi. Los órganos construidos por Lope Alberdi en el País Vasco fueron numerosos. Solamente en Bizkaia, entre 1900 y 1925 instaló alrededor de 15, de calidad muy variable de unos a otros. Entre los más notables, cabe destacar el de la iglesia de San Torcuato de Abadiño. Este magnífico instrumento, fue donado por Pedro de Zelaieta y su esposa, siendo párroco Félix de Ercilla. La cantidad que se pagó por el mismo fue de 16.000 pesetas. Alberdi, natural de Gautegiz de Arteaga, se consolidó como uno de los organeros más destacados de su época a través de sus experiencias en Barcelona: primero como director técnico en los talleres de Aquilino Amezua, y después al frente de su propia empresa. 

 

Dado el buen estado que presentaba el órgano de Abadiño y la excelente calidad de sus materiales, se convino con la Parroquia en centrar los trabajos de restauración propiamente dichos en la fuellería, la reorganización de la distribución del aire a través de nuevos porta-vientos y la colocación de un nuevo moto-ventilador que fuera capaz de ofrecer el suministro de aire requerido por un instrumento de su categoría. Por otro lado, se introdujeron algunas mejoras con objeto de corregir diversos inconvenientes que mermaban la capacidad del instrumento, tanto en el aspecto mecánico como sonoro. En este sentido se modificaron algunos parámetros de la transmisión de notas de cara a mejorar la pulsación de los teclados, y se revisó minuciosamente la armonización de varios de los registros, particularmente la de la Trompeta 8', cuya afinación resultaba siempre dificultosa y poco duradera. El resultado final ha sido muy gratificante y satisfactorio, con un órgano agradable de tocar, y de una sonoridad que se destaca por su gran belleza y nobleza, adecuada particularmente tanto para el acompañamiento vocal como instrumental.

Órgano de San Torcuato de Abadiño