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Restauración realizada en 2002

Posiblemente el órgano de Lumbreras es uno de los ejemplares más interesantes del patrimonio de La Rioja, no solo por lo que a su antigüedad se refiere, sino por tratarse de uno de los escasos instrumentos que ha mantenido su autenticidad de estilo casi intacta a lo largo de tres siglos. Las referencias documentales acerca del mismo son muy escasas. Las primeras noticias datan del primer cuarto del siglo XVIII, precisamente cuando entre 1713 y 1718 fue construido el órgano, cuya autoría puede atribuirse a Diego de Orío y Tejada, establecido en Ezcaray. Muy posiblemente, las pocas alteraciones sufridas por el instrumento fueron efectuadas en una intervención realizada entre 1764 y 1766, en cuya ocasión se sugirió la presencia de un organero para reconocer el órgano y lo «ponga en el debido estado». El órgano no sufrió transformacines sustanciales.

 

La restauración ha consistido en mantener básicamente el órgano en el estado que se había conservado, eliminándose aquellas alteraciones aplicadas durante los siglos XIX y XX. El órgano se encuentra organizado sobre la misma estructura original, la cual ofrece la solidez necesaria tanto a la fachada como a los demás componentes. En cuanto al material sonoro y demás partes del instrumento, se han conservado aquellas que formaban parte de la propia evolución histórica del instrumento, y que a su vez han mantenido el máximo de coherencia entre sí. En este sentido, se han tenido en cuenta también los cambios pequeños incorporados durante la segunda mitad del siglo XVIII, y se han reconstruido aquellas hileras más agudas correspondientes a la Címbala que han ido desapareciendo con el paso del tiempo. El resultado de la restauración ha sido la conservación de este magnífico instrumento para las generaciones venideras, en la que cabe destacar, entre otras cosas, la calidad del sonido de su lengüetería tanto interior como de fachada.

Órgano de San Bartolomé de Lumbreras